miércoles, 29 de febrero de 2012

EX HACIENDA DE SANTIAGO CHIMALPA, guión para el cortometraje de la serie “Imágenes y Recuerdos…” (Parte 10 de 10)


El video original.




El Guión.

Sin precisarse una fecha, existen referencias acerca de la fundación de la hacienda de Chimalpa por Antonio Rivadeneira, fundador además de la hacienda de San Andrés Buenavista



… quizás de aquélla época corresponda esta capilla dedicada a Santiago Apóstol, cuyo retablo barroco de columnas salomónicas data del siglo XVII.



En el arco que limita al presbítero se descubrió pintura mural que ilustra pies humanos, evocando con ellos la tradición de las peregrinaciones realizadas en el norte de España con el establecimiento del Camino de Santiago.



Al ingresar al casco de la exhacienda de Santiago Chimalpa por el portal del poniente, lo primero en llamar nuestra atención serán los dos automóviles de la década de los veintes que adornan el pórtico del antiguo tinacal.




En aquellos extraños paralelismos que ofrece la historia, al verlos no podemos menos que recordar la época de la prohibición retratada en la serie de televisión Los Intocables, y recordar a su vez, que una experiencia similar vivieron quienes habitaron la zona durante el siglo XVI con las prohibiciones en contra del pulque, cuando el contrabando y la venta clandestina de esta bebida alcohólica era cosa de todos los días.



A través de las ventanas del antiguo tinacal, hoy transformado en el Salón de los Candiles, podremos ver la torrecilla que corona al Salón de los Sarapes, llamado así por estar decorados sus muros con estas mexicanísimas prendas de vestir…



… este salón fue una troje, actualmente con fachada palafoxiana, que ha sido remodelada en varias ocasiones como aquella realizada en mayo de 1804 cuando se renovó el techo de tal espacio.



A un costado del actual Salón de los Sarapes existe un patio dividido por unos abrevaderos, los cuales son atravesados por un pintoresco puentecito adornado con esculturas de cabezas de caballos, ofreciendo una bella estampa que nos hace imaginar como se verían los carruajes de antaño al pasar por dicho espacio.




En la exhacienda de Santiago Chimalpa hasta las rejas poseen un especial encanto, como esta que se ubica a un costado de unas impresionantes trojes gemelas.



El actual propietario de la exhacienda, José Ontiveros Rodríguez, ha dedicado sus esfuerzos a restaurar el casco de Chimalpa, una propiedad que fuera de Luis G. Lavié hacia el año de 1895, y del capitán José Gabriel Yáñez de Vera en 1799 como lo demuestra una inscripción pintada en el dintel de la capilla vieja. Cabe señalar que el casco de la exhacienda de Chimalpa fue remodelado a fines del siglo XIX y principios del XX con la intervención del arquitecto Antonio Rivas Mercado, quien fuera el autor de la Columna de la Independencia en la Ciudad de México.



Las trojes gemelas, de impresionantes bóvedas de ladrillo cuatrapeado finalizadas en 1911, ostentan hoy una colección de pieles y animales disecados junto a un espacio dedicado a exhibir máscaras tradicionales elaboradas con el propósito de usarse en los carnavales, y que hoy constituyen auténticas piezas de colección.



El ruedo, actualmente reconstruido, es propiamente privado por estar dentro del casco fortificado de la exhacienda. Desde las gradas, los espectadores pueden disfrutar el toreo de alguna vaquilla, enmarcado por la singular belleza de los altos de la capilla y la casa grande al fondo.



Para acceder a la casa grande es necesario atravesar el patio de labor que fuera dedicado a las tareas propias de la hacienda, actualmente el amplio patio constituye un atractivo más complementado por las carretas usadas como elementos decorativos.



En el patio interior de la casa grande podemos disfrutar de un jardín donde aún los más pequeños detalles han sido cuidados por su propietario, como estos molcajetes con forma de carneros de piedra usados como macetas, en ellos está grabado el nombre “Chimalpa”, palabra que igualmente aparece marcada en los jarritos que decoran el comedor.



Esta cruz con marcado estilo plateresco del siglo XVI fue levantada a un costado del atrio de la capilla nueva.



La segunda capilla de la exhacienda se construyó inspirada en el estilo neogótico a partir de febrero de 1897 y fue bendecida en 1903.



Actualmente la exhacienda de Santiago Chimalpa ha renacido convertida en un auténtico museo.




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Imágenes en video, fotogramas, fotografías, redacción y voz: Juan Carlos Villordo García
Grabación de audio, edición en video y audio, remasterización y voz: Omar González Vázquez



EX HACIENDA DE SAN ANTONIO ZOTOLUCA, guión para el cortometraje de la serie “Imágenes y Recuerdos…” (Parte 9 de 10)



El video original.




El Guión.

La exhacienda de San Antonio Zotoluca, ubicada en el municipio de Apan, fue una de las haciendas más bellas de su época; la propiedad aparece representada en un Mapa de Apan y Tepeapulco del año 1773, y el actual aspecto de la casa grande, la capilla y el tinacal corresponde a una remodelación iniciada durante la época porfirista, obra que quedó inconclusa.



Sin embargo, con el deterioro de las propiedades hoy abandonadas han comenzado a surgir fragmentos de su antiguo acabado, como estas figuritas dibujadas con piedras sobre un muro.




Lo que antaño fuera un vistoso corredor en el segundo piso hoy está en ruinas, originalmente sus ventanas góticas ostentaban coloridos vitrales y era un espacio que comunicaba con las habitaciones superiores de la casona, inclusive con una alcoba que tenía acceso al coro de la capilla a través de la torre.



En la fachada posterior los arcos góticos se hacen presentes en distribución asimétrica. El acabado en aplanados y molduras, de haberse terminado y conservado, ofrecería una vista cautivadora de sus balcones. ¿Qué pensarían sus anteriores propietarios si la viesen hoy?



A finales del siglo XIX y principios del XX, el dueño de la hacienda de San Antonio Zotoluca fue Jesús Veloz, quien compró la hacienda a la señora Carolina Arriaga viuda de Benítez en 1896; a su vez, ella la había heredado de su difunto esposo Cleófas María Benítez. Otros de sus propietarios en el siglo XIX fueron Francisco Monter y Nicolás Quiróz; sin embargo, antes de 1852 la propiedad perteneció a la Archicofradía del Santísimo Sacramento de la catedral de México; además, para 1878 se registra que la hacienda de San Antonio Zotoluca era parte de la hacienda San Lorenzo, ubicada en territorio del actual municipio de Emiliano Zapata, junto con el rancho anexo de San Miguel.



En materia de conservación, mejor suerte ha tenido el tinacal de la exhacienda edificado a principios del siglo XX y remodelado en 1951, el mismo que hace un par de décadas aún era usado para producir pulque.
Su insólita planta octagonal y su columnata interior asombran por su similitud con la arquitectura árabe, mezclada con detalles tomados del estilo gótico, una planta poligonal que rara vez fue utilizada para construir un edificio que no necesitaba ser bello, un tinacal.



Un curioso detalle realizado en el relieve con la antigua águila del Escudo Nacional, es la presencia del símbolo de la Casa de Moneda, demostrando que fue precisamente una moneda de la época el modelo usado para dicho motivo ornamental.



Y haciendo juego con la inspiración morisca del tinacal está la torre de la capilla, de planta circular al estilo de un minarete, donde nuevamente se manifiesta la original belleza de Zotoluca.





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Imágenes en video, fotogramas, fotografías, redacción y voz: Juan Carlos Villordo García
Grabación de audio, edición en video y audio, remasterización y voz: Omar González Vázquez



EX HACIENDA DE ESPEJEL, guión para el cortometraje de la serie “Imágenes y Recuerdos…” (Parte 8 de 10)



El video original.




El Guión.

Tradicionalmente, se considera que el nombre de la exhacienda de Espejel proviene del apellido de su primer dueño, lo que si podemos asegurar es que esta propiedad ya es mencionada con ese nombre en un plano del año 1792 de la jurisdicción de Apan, aunque en tal fecha Espejel era considerado un rancho.



El actual aspecto de su fachada es producto de una remodelación sufrida en el siglo XIX, dotándola de un aspecto inspirado en las mansiones británicas campestres, cuya imitación predominó en territorio hidalguense gracias a la influencia de los aventureros ingleses que vinieron a explotar la comarca minera en el año de 1826.



La exhacienda de Espejel originalmente exhibía unos pabellones y remates hechos de lámina y bastidor de madera que complementaban su estilo, actualmente reconstruidos, para darle su aspecto inglés primigenio.

Maqueta de la exhacienda de Espejel, creada por el señor Arango.


El conjunto arquitectónico de la casa grande de Espejel se completa con su troje a un costado.



Distantes del casco de la exhacienda se ubican otras edificaciones conocidas popularmente como “Las Galeras”, aunque dicho nombre propiamente utilizado corresponde (arquitectónicamente hablando) a cárceles de mujeres, y es poco factible que este espacio fuese usado con tal propósito.



Estas construcciones exhiben contrafuertes cilíndricos con remates neogóticos propios de fines del siglo XIX y principios del XX, permitiéndonos reconocer en ellas su función como trojes. A un costado están las ruinas de algunos cuartos y corrales, hoy invadidos por nopaleras.



Estas curiosas edificaciones han inspirado relatos populares que hoy se encuentran a punto de perderse, como aquella leyenda que habla de un tesoro enterrado en “Las Galeras” y que sólo puede sacarse de noche por pender sobre él una maldición. Nadie se atreve a buscar ese tesoro porque de noche suceden eventos sobrenaturales ya que dicho lugar, según la leyenda, pertenece al mismísimo demonio.



Esta es sólo una de las muchas tradiciones orales que estamos perdiendo junto con el aprecio a estas edificaciones que alguna vez conocimos como haciendas.



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Imágenes en video, fotogramas, fotografías, redacción y voz: Juan Carlos Villordo García
Grabación de audio, edición en video y audio, remasterización y voz: Omar González Vázquez



EX HACIENDA DE SAN DIEGO TLALAYOTE, guión para el cortometraje de la serie “Imágenes y Recuerdos…” (Parte 7 de 10)


El video original.




El Guión.

Tlalayote es el nombre de una planta trepadora de hojas acorazonadas, con este nombre como inspiración, surge la hacienda de San Diego Tlalayote en una fecha desconocida, aunque ya es mencionada en un Mapa de Apan y Tepeapulco del año 1773.



Mas no es la única hacienda Tlalayote que existiera en el territorio que hoy pertenece al estado de Hidalgo, la existencia de otra hacienda Tlalayote ubicada en el municipio de Singuilucan ha provocado confusiones acerca de su pertenencia o no a los condes de Orizaba en 1699.



En realidad, los datos originales indican que la hacienda Tlalayote del municipio de Singuilucan fue la hacienda pulquera propiedad del conde de Orizaba, un miembro de la nobleza novohispana cuya familia fuera dueña de haciendas y ranchos pulqueros durante un largo periodo del régimen colonial.



El actual aspecto que ofrece la casa grande y la capilla nueva de la exhacienda de Tlalayote es producto de una remodelación ocurrida en los últimos años del siglo XIX. En lo alto fueron realizados sendos bustos humanos que al paso del tiempo han sufrido tal deterioro que hoy aparentan ser tétricas calaveras.



Su fachada ecléctica, mezcla elementos neogóticos con algunos neoclásicos, arcos ojivales y cresterías conviven con frontones y frisos de inspiración grecolatina en donde se hallan grifos representados, aquellos seres mitológicos mezcla de león y águila.



En las originales e insólitas medias torrecillas de la capilla nueva existen campanas con inscripciones que indican los años 1742 y 1750.



Tras cruzar el acceso al patio interior de la casa grande nos encontramos con dos curiosas esculturas de perros que resguardan la propiedad. El tallado con que se realizó el pelambre de estos perritos presenta influencias de manufactura indígena.


En las siguientes imágenes podemos apreciar una sección de los vitrales originales que aún decoran el comedor.




Auténticas reliquias del pasado son la diligencia y un carruaje tipo volanta que decoran los corredores del patio interior. La diligencia, en muy buen estado de conservación, es idéntica a las usadas en el viejo oeste norteamericano, una bella estampa de los tiempos de antaño.



Aquellos que visitaban la hacienda montados a caballo podían atar las riendas de sus monturas en estos aros empotrados en el muro del patio interior de la casa grande.



Aquí en la exhacienda de San Diego Tlalayote aún subsisten algunos carritos de ferrocarril para vía angosta, esta vía referida se instaló para transportar el pulque a la estación ferroviaria de Apan y es la misma que puede apreciarse en algunas fotografías de mediados del siglo XX, atravesando el centro de la ciudad de Apan sobre lo que actualmente es la avenida ReformaAdemás en el casco de la exhacienda todavía podemos ver un vagón de lujo para vía angosta, de aquellos que fueran usados por el propietario de la finca para llegar a la estación y que fueran movidos por tracción animal.



En la exhacienda de San Diego Tlalayote todavía podemos conocer los filtros purificadores de agua hechos de cantera, mismos que eran usados con arena y carbón para destilar el agua gota a gota y llenar las ollas colocadas en su parte inferior.



Y ahora mostraremos una máquina que pintorescamente hay quienes describen como un artefacto diseñado para respetar la ortografía y la gramática, para cambiarle una letra a una sola palabra, ya que con dicha máquina por un lado entraban los elotes y por el otro salían los olotes… se trata pues, de una desgranadora de maíz.



Pero quizás el tesoro más grande que ocultan los muros de la exhacienda de San Diego Tlalayote sea la capilla vieja, parte de una antigua edificación del siglo XVI que fuera absorbida por el casco de la exhacienda. Su portada de estilo tequitqui o tributario exhibe la mano de obra indígena con que fueran ejecutados relieves de rosetas y cordones franciscanos.



Cuando esta filmación fue realizada en el año 2001, el propietario de la exhacienda era Miguel Díaz Barriga, actualmente la edificación está en proceso de venta, ignorándose cual será el destino de una propiedad que nos ha obsequiado insuperables estampas llenas de belleza.




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Imágenes en video, fotogramas, fotografías, redacción y voz: Juan Carlos Villordo García
Grabación de audio, edición en video y audio, remasterización y voz: Omar González Vázquez